No queremos que sufran, intentamos hacerles la vida más fácil y por eso en ocasiones los sobre protegemos demasiado. Confía en la iniciativa de tu pequeño y practica una educación hacia la independencia.
En ocasiones somos los propios padres los que no dejamos actuar a nuestros hijos, nos anticipamos a sus movimientos y no permitimos que desarrollen la iniciativa necesaria. De alguna manera, les sobreprotegemos para evitar que se hagan daño, dado que en el fondo, no confiamos en su capacidad para sortear las dificultades que les vayan surgiendo. Esto más que suponer un beneficio para el pequeño, en el futuro puede perjudicarle.
La realidad es que los niños aprenden verdaderamente a ser autónomos en las pequeñas actividades diarias de casa o del colegio, y muy pronto quieren demostrar que son mayores, algunas habilidad como abrocharse y desabrocharse el abrigo, comer solos, recoger los juguetes y materiales, poner la mesa… les ayudarán a sentirse importantes, decidiéndose a hacerlas solos, y fomentarán una autoestima positiva desde el principio, con la posibilidad de participar activamente en su entorno. El elemento básico a tener en cuenta en el marco del “desarrollo de la autonomía” es la propia intervención del niño en la dirección de su proyecto de vida.
No lo sobreprotejas
Querer”hacer la vida más fácil” a nuestro hijo, sobreprotegerlo, puede desembocar enque muestre un comportamiento dependiente, introvertido, sin fuerza de voluntad, con alto grado de tiranía, donde busca la obtención de una ayuda inmediata que le conduce a exigir en cada momento la satisfacción de sus demandas, renunciar a las propias responsabilidades, necesitar la continua ayuda y aprobación para actuar, “no realizar esfuerzos”, lainseguridad… En muchos casos, los adultos fomentan las conductas más infantiles de lo que corresponde a la edad. Los niños no son autónomos porque determinadas cosas se las hacen sus padres, “les sale mejor” (desconfianza) y tardan menos tiempo (impaciencia).
El resultado futuro: una personalidad débil e insegura, el desarrollo de ansiedad o de una angustia de separación y el miedo a crecer.
Escucha y respeta sus decisiones
Cada niño tiene su propio ritmo evolutivo y no conviene agobiarse demasiado si observas que tu hijo no tiene la misma soltura que otros para realizar algunas tareas. Posiblemente no sea tan rápido a la hora de comer como puede serlo su mejor amigo, pero es probable que sea capaz de expresarse mejor o percatarse antes deque no lleve bien atados los zapatos. Si los adultos vemos “no llega al nivel” en algunos casos ¿por qué nos cuesta tanto ver que sí va por delante en otras actividades?.
Así, la mejor forma de ayudarse es conocer las verdades capacidades de nuestros niños y darles la oportunidad de hacer las cosas de la manera que ellos pueden y saben, puede ser que se equivoquen al principio, que no hagan aquello que les ocupa de la mejor manera posible, pero el error , siempre que aprendan algo de él, les servirá para mejorar día a día, sobre todo hay que escucharles cuando dicen que quieren hacer algo solos, que ya saben hacerlo porque son mayores, y fomentar esa buena disposición para avanzar en su autonomía, que en definitiva favorecerá sobremanera su propia autoestima.
Fuente: Revista “Mi pediatra”




